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Hola! Soy un profesional en administración, que gusta de disfrutar en sus momentos de la gastronomía amateur. Mi idea, poder no solo compartir mis conocimientos en la cocina, el "ser cocinero", si no, a su vez, transmitir el valor que representa cada momento que pasamos en ese lugar de nuestra casa, lo que representa compartir e invitar, agasajar y demostrar que somos lo que comemos y transmitimos nuestros sentimientos en cada plato que hacemos. Ayudar en todas las dudas que se presenten, como elegir nuestra comida, como hacer preparaciones básicas, elaboradas; y por sobre todas las cosas, compartir con quien quiera leerlo, cada momento compartido en situaciones que rodean a este gran arte, a este gran juego que es cocinar.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Asado braseado con papas al oliva, otra opción fácil para los días de lluvia.

Hola a todos! Esperando les haya gustado el ultimo post publicado, y en vista a que les había prometido una receta mas para no quedar mal en un asado con lluvia, acá les traigo esta preparación para que puedan sumarla a su repertorio. Es una receta simple y practica, que si bien lleva un tiempo bastante prolongado de cocción, no requiere de cuidados y atención durante lo que dura la misma.
Sin más rodeos, comencemos a cocinar en casa.

Asado braseado con papas al oliva
(4 porciones)

Ingredientes:
Asado de costilla 1 ½ kilos
Sal a gusto
Pimienta a gusto
Cebolla 2 unidades
Puerros 2 varas
Zanahorias 2 unidades
Ajo 1 cabeza
Apio 2 varas
Morrón rojo 1 unidad
Limón 2 unidades
Ciboulette c/n
Aceite de oliva c/n
Vino tinto ¾ litros
Caldo de carne y verduras ¾ litros
Extracto de tomate 2 Cdas.
Romero fresco c/n
Laurel c/n
Perejil c/n
Almendras peladas tostadas 50 gr.
Papas 5 unidades


Salá el asado con sal gruesa de ambos lados, así como esta, en un pedazo, y colocalo en una asadera grande y profunda previamente espolvoreada de sal gruesa. Echale un poco de pimienta negra, si es recién molida muchísimo mejor, acordate de que cuanto más fresca es, más profundo va a ser su esencia. Llevala al horno precalentado fuerte hasta que quede dorada de ambos lados, unos 15 minutos en total y reservala.
Corta las cebollas, los puerros, las zanahorias, el apio y el morrón en cubos medianos. En una sartén precalentada, hecha un poco de aceite de oliva y dorá las cebollas, los puerros y el ajo, y una vez dorados, sala solo un poco y pimenta, agregá una cucharada de extracto de tomate y disolvelo en la sartén, mantené todo solo un par de minutos en el fuego y reservá. Por otro lado, dora el resto de los vegetales, las zanahorias, el apio y el morrón; dejalos un poco al fuego hasta que doren, y cuando casi están, salpimentalos. Los doramos por separado, porque la primera tanda de vegetales se cocinan más rápido, ya que sus fibras son más suaves que la segunda tanda, que al ser más fuertes, llevan un poco mas de cocción hasta lograr el punto dorado que queremos. Una vez dorado todo, incorpora todos los vegetales a la carne que ya tenés dorada y rociá todo con el caldo y el vino sobre la preparación, así como está, poné también las ramitas de romero y el laurel. Cubrí la preparación con papel de aluminio a fin de que no pierda calor, tiene que estar bien bien cubierto y llevá a un horno a 180º durante 2 ½ horas. Sentate un rato a leer o a mirar tele, hasta que casi casi esté. Cosa de que te quede tiempo para ir preparando la ensalada.
Para la Gremolata, que es una salsa con la que vamos a acompañar la carne, en un bowl, colocá la ralladura de un limón, el jugo de dos limones, y bastante perejil picado. Pica groseramente las almendras, incorporalas a la preparación de la Gremolata y agregarle bastante aceite de oliva, sal y pimienta. Reservala. Esta crema, es ideal para este tipo de cocciones, ya que es una preparación ácida y refrescante, que permite disfrutar más del plato.
Tomá las papas enteras, con la cascara y todo (bien lavadas), esto permitirá que la papa mantenga mucho mas su sabor, ponelas a hervir en una olla desde agua fría durante 20 minutos. Retiralas del fuego, pelalas y cortalas groseramente y agregales mientras están calientes aceite de oliva hasta que ya no absorban. Salpimentalas y espolvoreales ciboulette picado. Mezclá bien. Una vez todo hecho, vamos con la preparación del plato.
Retira el asado braseado del horno….mmmmm, ya me imagino el olorcito que debes tener en la cocina. Retira el papel aluminio y vas a ver como se redujo todo y la carne, después de dos horas y media, se desprende de los huesos como si fuera manteca. Retira el fondo de cocción que te quedó en la asadera, y llevalo a una sartén de teflón sin líquidos ni aceite extra y llevalo al fuego para que reduzca. Acordate de hacer esto en el caso de que el fondo sea bastante ligero. Si tiene cuerpo, no hace falta, eso evalualo vos.
Serví en un plato lindo (acordate que la comida también entra por los ojos), un colchón de papas, con un corte del asado, condimentar con la Gremolata y con el fondo de cocción de la carne.
Destapá un buen vino tinto, y disfrutá de uno de los placeres más grandes que tenemos, el poder prepararnos nuestros propios alimentos.
Y no te olvides, cocina en casa.
Nos vemos!
Abrazo
Lean

lunes, 17 de mayo de 2010

Matambre a la leche, con dos guarniciones. Bien simple, bien criollo.

Hola gente! Antes que nada buen comienzo de semana!
Todo buen asador, sabe que se empieza a practicar el arte de cocinar al fuego, esto de volver de alguna manera a lo visceral; con chorizos, o, en su defecto, las tan conocidas hamburguesas. Los que no entienden de esto dirán; ah! claro, es lo más fácil de hacer…. Pero no señor. No es lo más fácil, ya que son dos alimentos que se cocinan a brasa media, en poco tiempo, para que no se sequen y menos que menos, se quemen. Así mismo, son cortes económicos. Entonces, si querés practicar, arrancá por esos. Obviamente, podes tener la suerte del principiante y te queden buenísimas. O no, podes chingarle al carbón, al fuego y o al tiempo, y en vez de comerte unos choripanes, comerte los zapatos! Son cosas que pasan y para los que las sufrimos, son pasos y experiencias que nos van formando como cocineros y asadores. El asar, el hacer el fuego, no es difícil. Solo es cuestión de práctica. Ya una vez que arranques, es cuestión de ir practicando. Y la realidad es que un buen asador, se hace con los años, no hay otra. Es así, y así es.
A cuántos de ustedes les paso que, ya dándose el placer de poder hacer una buena parrillada para sus amigos, me refiero a buena parrillada; esas con costillas, chinchulines, rueda, riñones, mollejas y el tan pero tan querido matambrito (que si es de cerdo, mucho mejor); que los agarre la lluvia con el fuego a medio hacer? Ja, te la regalo. No hay nada peor que eso. En verano, quizás, si te querés hacer el parrillamaster, te la bancas con lluvia y todo; mientras maldecís a cuanto nombre se te venga a la cabeza cuando las tan bienaventuradas gotitas se filtran por la chimenea de la parrilla, o entra por acción del viento o simplemente aparece y te va apagando las brazas…. Pero, uno sale, airoso, todo mojado, con la bandeja llena de cortes a la mesa. Casi casi intacto. Pero… quien se la banca esa en invierno! Nadie. Y no me vengas con que te abrigas bien y listo. Mas si no conoces Rio Gallegos, o en su general, la Patagonia. Por ende, y en vista a esta pequeña introducción; si no sos de los tan bien suertudos que tienen la parrilla y el quincho, es decir, sos de los míos, y te quedaste con la carne en la mesada, te voy a tirar dos recetas. Una hoy y otra mañana. Y para ello, vamos a usar cortes, que, comúnmente se usan en la parrilla, para que si te agarra la lluvia, puedas, con un poco más de tiempo, lucirte en la cocina. Vamos a usar dos tipos de corte, por un lado, costilla y por el otro, matambre.
Dos recetas, que si bien parecen por el nombre difíciles, son más que fáciles de hacer. Así que no hay excusas.
La primera, va en honor a mi vieja. No porque hiciera asados, nunca la he visto, y como dije ya en mi primer y segundo post, no era una mujer muy ávida de cocinar. Pero cuando la vieja quería, se jugaba y nos sorprendía, tal es así, que no hay comida que haya hecho que no recuerde como se hacía.

Matambre a la leche:
Ingredientes:
Matambre de ternera 1 unidad (uno grande)
Leche c/n
Aceite de oliva c/n
Queso parmesano c/n
Crema de leche 250 gr.
Sal y pimienta a gusto


El matambre es el corte de carne, tanto de vaca como de cerdo, que está entre el cuero y las costillas. Por ende, posee en uno de sus lados, una buena cantidad de grasa. Cuando la compres, decile al carnicero, que te la limpie, pero no tanto. Ya que le quede una parte de esa grasa ayuda a que tenga mucho mas sabor en la cocción, y como es un corte que necesita una cocción de moderada a larga, mucho mejor.
Entonces, ya con tu matambre casi limpio, lo que vas a hacer, es salpimentarlo bien de ambas caras, y resérvalo. Mientras lo tenés ahí a un costadito, agarrá esa asadera bien grande, la rectangular, la que nunca te falla, y ponele un poco de aceite de oliva. Poné el matambre dentro, fijate que entre sin que salga de la asadera. Si sobresale, cortala de manera tal que toda la carne esté dentro ya que le vamos a dar un baño de inmersión.
Una vez que la acomodaste bien, SIMPRE CON LA GRASA HACIA ABAJO (la hagas donde la hagas, siempre la grasa hacia abajo o si la enrollas, como para matambre, hacia afuera), distribuí la crema en la parte de arriba de la carne y después terminá de cubrirla toda con leche. Por eso, en esta receta, la leche es por cantidad necesaria. Tenés que asegurarte de que la carne esté cubierta de leche. Una vez esto, salpimentá un poco más, en forma generosa.
Listo. Llevala a un horno precalentado a 180ºC, que es un horno moderado, casi bajo. Dejala ahí más o menos 35 a 45 minutos, sacala del horno, da vuelta la carne, y si vez que la leche se evaporó o tu instinto te dice que hace falta un poco más, agregale, pero cuidado que no queremos comer un guiso, igualmente si la cubriste bien al principio, casi que no vas a necesitar volver a ponerle. Dejala cocinar otros 35 – 45 minutos más aproximadamente. La carne debe quedar bien bien tierna, y la leche junto con la crema y el jugo de la carne harán como una especie de ricota o crema, muy pero muy rica, ojo! No debe quedar mucho liquido, solo lo necesario como para acompañar la carne. Cuando ya casi esté, sacala del horno, ponele el queso parmesano rallado arriba y un chorrito de aceite de oliva de mas. Deja que el queso se gratine y disfrutalo!
Como es una receta algo pesadita, ya que contiene bastante grasa, te aconsejo que la acompañes con verduras o un buen arroz. Te doy dos sugerencias.

Arroz saltado
Arroz 1 taza por comensal
Caldo de verduras o agua caliente 2 tazas por una de arroz
Ajo 2 dientes
Aceite de oliva c/N
Limón 1 unidad

En una ollita, pone un poco de aceite, cuando esté caliente, agregale los ajos machacados, hace que los ajos tomen un poco de color y retiralos. Coloca en la olla con el aceite saborizado, a fuego moderado, el arroz que vayas a utilizar. Con una cuchara de madera, anda revolviendo de a poco el arroz hasta que tome un color casi transparente. Una vez logrado este color, agregá según las proporciones de la receta, el caldo o el agua bien calientes. No tengas miedo, hacelo con cuidado y no te vas a quemar. Revolvé un poco para que el arroz pre cocido no se pegue, bajo un poco el fuego y tapa la olla, dejalo cocinar sin destapar unos 10 minutos. Pasado ese tiempo, abrí la olla y fijate como está. Debería de estar casi casi seco. De ser así, apagá el fuego y deja reposar el arroz unos 10 minutos más para que termine de absorber el liquido que le quede. No hace falta escurrirlo. Condimentalo con aceite de oliva y limón.
Disfrutalo.

Ensalada de chauchas y huevo duro
Chauchas c/n
Huevos c/n
Ajo 1 diente
Aceite de oliva c/n
Pimienta y sal a gusto
Limón 1 unidad

Cocina las chauchas al vapor. Esto es, poner la vaporera con las chauchas, tapada, sobre una olla con agua caliente al fuego, para que las mismas se cocinen con el vapor del agua y no pierdan sus nutrientes. Si no tenés vaporera, cuando las cocines, metelas en el agua cuando ésta ya esté hirviendo, no las pongas en agua fría. Las verduras, o se cocinan al vapor o se cocinan de cero en agua hervida para que no pierdan tantas vitaminas (salvo la papa). Una vez cocidas reserva. Cocina los huevos desde agua fría, cuando empiece a hervir, contá tres minutos. Saca los huevos del agua caliente y llevalos a agua fría. En un bowl chiquito, colocá el jugo de un limón, ponele una pizca de sal y mezcla hasta que la sal se disuelva, agregale aceite de oliva, una buena cantidad, mescla bien hasta que casi se integren. Pela el huevo con cuidado, ya que la yema estará casi casi cruda (como la de un huevo frito), coloca el huevo en el bowl y pícalo a groso modo ahí dentro, cosa que la yema no se pierda, agregale un poco de pimienta y el ajo bien picadito y mezcla bien. En un bowl más grande, pone las chauchas y condimentalas con la vinagreta. Disfruta.

Un tip:
Si te quedó mucha leche en la preparación, y probaste la carne y ya está, no la tires, llevá los jugos a una sartén de teflón, a fuego fuerte, y deja que reduzca un poco. Para la próxima ya vas a saber cuanto menos de liquido deberías haber puesto.

Bueno, una receta, dos guarniciones simples. Ideal como para no pasarlas de alto. Espero que las disfrutes!
Nos estamos leyendo.
Un abrazo.
Lean

PD: Compra siempre carne fresca, si la vas a congelar, preguntá al carnicero si se puede, ya que si rompió cadena de frio, podes intoxicarte.
Y no te olvides de que cuando vayas a comprar, tenés que llevar una bolsa. Cuida el ambiente.

martes, 11 de mayo de 2010

Lasaña vegetariana, una preparación sana y tan rica, que hasta los carnívoros disfrutarán de ella!

Buenas gente! Antes que nada, espero que la semana les haya empezado más que bien! Hoy vamos a ser breves. No tanto palabrerío y vamos a ir al punto. Esta receta está dedicada a todos aquellos que si bien tienen, bah! Tenemos, ya que me incluyo, alma de gordos, pero así mismo tienen el deseo de comer sano, les voy a pasar una receta que se que si la hacen, sé que la van a disfrutar… Aunque el nombre es medio raro y suena a poco y desabrido, más si la comparamos con la clásica (la que solemos comer y la que hace la nona), es cuestión de probarla, van a ver que es irresistible. Y para los que dicen, hay a mi no me gustan las verduras! Y menos las berenjenas…lamento decirles que no tendrán excusas de comerla ya que les aseguro que todo sabor individual se pierde en esta preparación, para dar lugar al placer del gusto a sano!

Lasaña Vegetariana
Para esta receta vamos a necesitar:

Zuccinis 4 unidades (son los zapallitos alargados)
Berenjenas 4 unidades
Tomates 6 unidades
Ricotta 500 gr.
Cebollas de verdeo 3 unidades
Cebollas Blancas o moradas 2 unidades medianas
Morrón 1 unidad
Queso fresco 500 gr.
Ajo ½ cabeza
Aceite de oliva
Sal y pimienta a gusto
Perejil c/n
Nuez moscada c/n
Caldo de verduras 1 taza mediana
Tomillo fresco

Primero que nada, vamos a cortar los zuccinis y las berenjenas en finas rodajas transversales, es decir, a lo largo. Grillalas en una plancha salpimentadas y con unas gotas de aceite de oliva para que no se peguen a la plancha, solo hasta que queden las marcas de la plancha de cada lado de las fetas de los zuccinis y de las berenjenas. Reservalas. Por otro lado, corta los tomates en cuartos o sextos según el tamaño (a lo largo, como si fueran gajos de naranja), si son chicos en cuartos, si son grandes en sextos, cortar las cebollas de verdeo en trozos medianos. Colocalos panza abajo, es decir, apoyados sobre la piel en una asadera con un poco de aceite de oliva, esparcí sobre los mismos; una buena pizca sal, una cucharadita de azúcar, pimienta y hojitas de tomillo, si no tenés hojitas frescas, pueden ser secas y podes agregarle unas hojitas de romero, o de laurel, como te gusten. Lleva la asadera al horno fuerte durante 20 minutos y luego bajar el fuego hasta que los vegetales estén casi deshidratados, esto te va a demorar casi casi una hora en total. Reservalos. Corta las cebollas blancas o moradas en brunoise (es el nombre que se le da al corte de los vegetales, en cubitos de 1 o 2 mm) al igual que el morrón, dora en una sartén con un poco de aceite de oliva, primero las cebollas y un minuto después agregá el morrón, podes agregarle un diente picado de ajo, no le pongas ni sal ni nada, ya que queremos que quede todo bien doradito. Una vez que esto esté tibio, incorporalo a la ricotta, que doy por hecho que la pusiste en un bowl. Salpimentá a gusto e incorporarle bastante perejil, bien picado, y un poco de ralladura de nuez moscada. Reserva esta preparación.
Ya con los tomates hechos, pasa dos tercios de los mismos por un mixer o licuadora hasta que consigas una salsa medianamente espesa, ayuda el proceso con el caldo de verduras. Si no tenés mixer o licuadora, picalos bien bien bien, llevalos a una sartén de teflón sin aceite, recordá que los tomates medianamente ya tienen, ponelos al fuego, y agregale el caldo, mezcla a fuego lento hasta que el caldo se integre a los tomates. Es más trabajoso, pero el resultado quizás es mejor, reservalo.
Coloca en una asadera, que puede ser de vidrio o de metal, un poco de aceite de oliva y distribuila en la base y los costados. Coloca en forma de sábana, una capa de los zuccinis previamente grillados, y encima una capa de berenjenas. Distribuí encima un poco de la salsa, después, un tercio de la preparación de ricotta, y encima unas láminas de queso fresco. Volvé a repetir todos los pasos. Las capas de verduras asadas, la salsa, la ricotta, el queso. Cuando se llegue a terminar la preparación, cubrí todo con el resto de los tomates asados y el resto del queso fresco. Llevalo al horno hasta que el queso este gratinado.

Que mas decirte, es una nueva versión de una lasaña tradicional, con la diferencia que es bien bien vegetariana, pero, con el gusto y la seguridad de que cualquier carnívoro disfrutará el probarla.
Algunos TIPS:
• Si no querés hacer los tomates asados porque estas con poco tiempo, cubeteá los tomates frescos y pica un par de cebollas de verdeo, llevá estas últimas a una sartén de teflón con un poquito de aceite de oliva. Dejalas dorar. Agregá los tomates, dejalos dorar un poco. Una vez que veas que medianamente están, agregales un diente de ajo picadito, las hierbas que gustes y salpimentalo.
• Podes tener preparadas una buena cantidad de berenjenas y zuccinis grillados, solo basta que los guardes en la heladera una vez fríos, sobre una bandeja envueltos en film. Eso sí, las berenjenas por un lado y los zuccinis por el otro. También podes guardarlos en un tupper. Esto te permitirá tenerlos un par de días, y usarlos para otra preparación.
• Si las berenjenas son chicas, no hace falta curarlas, ya que casi no tienen semillas. Son las semillas las que le dan ese picor. Si son grandes o tienen muchas semillas, una vez que las cortaste, ponelas en un escurridor con un poco de sal gruesa y algún recipiente debajo para que los líquidos caigan dentro de el. Esto hará que las berenjenas drenen el picor y queden más suaves.
• El queso cortalo siempre a último momento, de esa manera no perderá ni sabor ni su cuerpo.
• Si querés, podes agregarle jamón a la ricotta o como una capa más de todas las que agregaste.
• Acompaña la preparación, con un buen jugo de frutas.
• Cuidá tu cuerpo, come sano.

Besos, y que les disfrute!
Lean
PD: Si vas al super, llevá tu bolsa!

viernes, 7 de mayo de 2010

TIP Nº1: Armemos la cocina. Necesidades basicas, utensilios a tener y el abc de los condimentos. Secretos.

Como ya lo he dicho, el objetivo de mi blog es poder ayudar a todos, y cuando me refiero a todos, me refiero a todos todos, sin importar el género ni la edad; en este juego, en este arte que es la cocina. Y por qué? Porque como vos, también en su momento me hubiese gustado que me ensañaran o aprender, pero, el asunto se pone más que difícil, ya que si te pintan las ganas, esas ganas fuertes, de seguro averiguas algún lugar donde enseñen, pero te encontrás con esas clases interminables donde lo único que terminas aprendiendo es que tuviste que desembolsar casi todo tu sueldo para aprender cómo ponerle las hojitas de perejil al plato de centollas con salsa de ostras (¡?) que ya de por sí, sabes que en tu vida vas a prepararlo porque para una sola pata de centolla tuviste que gastarte el aguinaldo, y para colmo comiste solo vos…y lo peor, cuando ves el plato decís: Y el resto donde esta?
Por otro lado, tenés al amigo, que reconozco ser uno de esos, que cuando te ve cocinar y lidiar en la cocina, te está atrás diciendo que te convendría hacer, que te convendría ponerle, o quiere pasarte recetas que del ya solo escucharlas tu cerebro se bloquea y solo vez a tu amigo mover la boca y que del castellano empezó a hablar en chino básico. Entonces, vencido, te pones a ver en silencio y después de que tu novio o novia se durmió o cuando estas solo, (seguro de que nadie te ve), algún programa de Utilísima o del Gourmet creyendo de buena gana, con lápiz y papel en mano que vas a pasar a ser un gran cocinero y que vas a copiar la mejor receta… Ahora sí que voy a sorprender! Pobre… No sabes que te da más bronca; la mina que no deja de hablar casi en tono gangoso, diciendo lo fácil que es cocinar y lo boluda que parece y te hace sentir (ni te digo si vos, el que lees sos hombre, y tenés que bancarte que todo el tiempo la mina esta te trate de señora o de “chicas”, como si las únicas que cocinaran fueran ellas); que siempre te salen con ingredientes que no los conseguís ni a palos, o te nombran y vos ves que le ponen esos polvos que no tenés ni la mas pálida idea de que son y para qué sirven; hicieron todo en cinco minutos y no llegaste ni a anotar el primer ingrediente porque no sabes cómo se escribe; para los hombres, el bancarte al banana ese, que se cree que porque hace dos churrasquitos con no se que tiene el derecho de hacer ojitos y mostrar cuantos pelitos en el pecho tiene; y un sinfín de cosas más, que lo único que logran es seguir espantando a la gente de la cocina. Lo sé, terminas pidiéndole a la vieja que te deje las milanesas hechas para poner en el freezer; cenas después de un día de miércoles unos panchos, o lo que es peor, un paty y te querés matar al ver cómo te quedo la cocina, tardaste 20 minutos en hacerlo, cinco en comerlo, te cayó para la mierda y son las doce y aun te queda por lavar todo, que sabes que te va a llevar como mínimo una hora, porque después la mugre se seca y no la sacas mas (sumale el olor a grasa que te quedo en toda la casa). Y lo peor de lo peor, caes en esa palabra que para mí es el peor de los insultos… el delibery. Si, a mi opinión, la tan odiada comida chatarra, que no solo te cuesta un tercio de tu sueldo (aunque no me creas, tengo más de un y una amiga que piden todos los días), si no, a su vez, te tuvieron más de media hora como un bolas triste esperando a que venga, y cuando llegó, esta fría y el papel que la envuelve, que anda a saber por dónde anduvo (acordate lo que te dije de los bichos….ya te voy a poner fotos), está, parte metido en la comida (obviamente lleno de grasa), y la otra parte totalmente mojado, de la grasa también. Sin palabras.
Entonces, en vista a esto, y teniendo en cuenta que somos lo que comemos, como esperas levantarte al otro día? Y después te preguntas porque te sentís mal?! Porque te cuesta levantarte temprano?! Y lo peor de lo peor…. Porque estoy hecho o hecha un tonel si no como casi nada!! Entre nos, dejémonos de embromar, todos sabemos de que no queremos ser chef ni ser la nueva estrella del Gourmet (ni hablar de Utilísima), pero, no nos merecemos aunque sea un plato de comida como la gente? Sí, me vas a decir, vengo cansado, estoy agotada, todo lo que quieras; o la típica, la cocina no es lo mío, pero, porque decís que no, si no lo intentaste? Porque te crees que cuando vivías con tu vieja tenias pilas para todo? O porque te crees que cuando comes una ensalada te la comes toda de una? Porque te gusta? NOOOO porque el cuerpo te está diciendo “por fin pasto!!!”. Estate con atención a las señales de tu cuerpo, y vas a ver cuántas veces por semana te está pidiendo que hagas un cambio. Y las señales son, el antiácido, el sertal, el dolor de cabeza, la fatiga, las manchas en la piel, los granos, esos sonidos (sin decir los olores que emanamos que nos hacen pensar de que estamos realmente hechos) que te pinchan una noche romántica, y un sinfín más.
Por ende, en este primer tip, de todos los que te voy a tirar, te voy a dar las herramientas básicas que tenés que tener en tu cocina para poder hacer todo, pero todo lo que tengas ganas de comer. No te creas que es una lista interminable, todo lo contrario, el buen cocinero se caracteriza por hacerte un plato con solo 3 huevadas (cualquiera te cocina si tiene 200 cosas a su alrededor).
También te voy a dar la lista mínima de alimentos y condimentos que tenés que tener, ya que si vas a seguir este blog, ponete media pila y aprovisionate, vas a ver que le vas a agarrar el gusto a cocinar, sin necesidad de quemarte la cabeza ni otra parte del cuerpo.
Empecemos.

Utensilios:

• Ollas: Lo ideal es que sean dos, una grande y otra chica. Si te querés aprovisionar bien de una, buscate que la chica sea de teflón y la grande de hierro o de doble fondo. De esta manera te va a servir para todo tipo de preparación. Para los que se quieren poner las pilas de una, una extra de barro no viene para nada mal como asi tampoco distintos tipos y tamaños.
• Sartén: Con una mediana está bien. Sí, que sea de teflón. El teflón sirve para que no se peguen las preparaciones y ayuda a que no uses tanta materia grasa en el momento de cocinar. Si tenés dos, buenísimo. Si una es de teflón y la otra de hierro, mejor. Sos suertudo si tenés mas y de diferentes materiales.
• Plancha: La tan bien conocida bífera, con una potente es suficiente. Puede ser lisa o con canaletas. Sí, para que sean de las buenas, debe ser de hierro, esas pesadas.
• Asaderas: Con dos es suficiente, sí, una bien alta o profunda y después la típica rectangular, que ya de por sí, si tenés esa sola, basta. Afortunados: Una profunda, una chata y una de vidrio templado (de las que se pueden meter en el horno).
• Escurridor: Para escurrir fideos. Si no tenés, compra de metal, es más higiénica, y de agujeros chicos, así te sirve también para el arroz y otros alimentos. Recordá que el escurridor no es lo mismo que el colador, no seas grasa y no escurras los fideos o el arroz en un colador, es preferible en su defecto, la tan bien conocida tapa de la olla.
• Colador: Es preferible uno mediano a grande, que uno chiquito, igual el que tengas sirve, y reemplaza el tamiz y el chino, solo basta ponerle algún accesorio como un paño y listo. Afortunado: Uno grande, uno chico, un tamiz y un chino.
• Jarra medidora: Tenete una, aunque sea de plástico.
• Bowl: Cuantos más tengas y de forma variada mejor. Consejo, que sean de metal. Ya vas a saber porque.
• Espátula, espumadera, cucharon: Los clásicos, sí te recomiendo aparte de los que tengas, una cuchara de madera, es imprescindible. Y los demás que sean de metal, son higiénicos. Afortunados: Todo un set.
• Batidor de alambre: No le tengas miedo. No muerde.
• Pinza: Después del lavarropas, el mejor amigo de la ama de casa. Jajaja. Compralo y vas a ver, te lo digo por experiencia.
• Cuchilla: Por Dios! Gastate unos mangos y comprate una como la gente! Afortunados: Todo el set, de esos que vienen en tacos de madera….(quiero uno!!!)
• Otros: Abrelatas, pela papas, rallador, papel film, papel de aluminio, palos de brochetas, papel absorbente, papel manteca, tijera, hilo de algodón (de esos blancos, gordos, que soles ver en el matambre) muchos cacharros varios y de diferentes tamaños y otro tanto de los tan conocidos tupperware, eso sí, que estén sanos y cierren bien. Jugados: WOK (el mejor amigo del cocinero, llegas a amarlo tanto como si tuviera vida propia), tamiz, palo de amasar (acordate que si no tenés, podes bananear con la botella de cerveza, aconsejo gastarte 20 pesos en uno), mortero, vaporera, cortador de alambre para quesos, lamina de acetato y todas esas cositas que ves en la parte de cocina en el super y que no sabes para que sirven. Vuelvo a decir, paseate por esos pagos en el super o metete en un bazar, no es el tren fantasma ni tampoco es una puerta astral hacia otra dimensión. Por otro lado, si sos de los o las que compran las cosas (que también conozco muchos) porque quedan lindas, empezá a usarlas, y si no sabés para que sirven, me preguntas.
Esta es la lista básica, sabrás vos que hacer, pero repito, no es que te vayas ahora corriendo a comprar las cosas, pero si las compras de a una, vas a ver que no cuesta nada. Y lo fundamental, si ves una de metal y otra de plástico, dale al metal, no solo duran más, sino que son más higiénicas. Y aunque no lo creas, si las cuidas, duran toda la vida (obvio, y aclaro para que después no me lo eches en cara, duran si son buenas, no pretendas comprar algo de dos pesos y que te quede como para que tus nietos lo hereden).
Por otro lado, tené siempre, aunque sea, un buen juego de platos, cubiertos y vasos. Todo bien con los que tenés, esos que son uno de cada pueblo, usalos para vos, pero cuando tenés gente en casa, podes hacerte un plato tan simple como arroz, pero si lo pones en un buen plato, va a pasar a ser la mejor comida que te mandaste, acordate que tenemos cinco sentidos, no solo uno.

Condimentos:

Acá vuelvo a dar hincapié como lo hice en la primera receta. NO LE TENGAS MIEDO. NO MUERDEN. NO SON ENEMIGOS. SON NUESTROS AMIGOS. Si bien tienen vida propia, no te atacan. Sé que podes vencerle el miedo. Te aseguro que si te doy un clavo condimentado, te lo comés. Tampoco te hagas el o la superada si no salís del orégano y el ají molido. Y ni hablar si usas directamente el condimento para pizza… cosa que no termino de entender, porque al arroz con pollo le pones condimento para pizza, si es para PIZZA? No lo tomes a mal, pero cada cosa en su lugar. Por eso después me decís que no te gusta la comida condimentada.
En cuanto a condimentos, hay más de 50 variedades… y si a eso le sumas la cantidad de curris que hay… no tenés lugar en la cocina para meterlos. Entonces, en vista a esto, te voy a tirar una lista de los que tendrías que tener. Donde los compras? En el super... mmmmm, prefiero caminar una cuadra mas y meterme en la naturista de la vuelta, que de seguro son más frescos.
Se dividen en muchas formas, ya que pueden ser frescos, secos, semillas, en polvo, picantes, suaves, aromáticos, saborizantes, etc. Yo te tiro los principales, o los que a mi entender, lo son, vos si querés, después te metes en internet, y averiguas si te interesa.
• Orégano: Lo podes encontrar seco o fresco. Si podes tener los dos mejor. Sirve para carnes y salsas. Pescados, casi casi nada.
• Ají molido: Pica, si, pero no tanto. Y podes conseguirlo suave o fuerte. Ojo! No es lo mismo que la cayena, que también es rojo, pero es sumamente picante, más si lo cocinas junto con la preparación. Está muy bueno en las cantidades que se piden en las recetas. A diferencia de otros picantes, la cayena no hace mal a los intestinos. Es la base de muchos de los curris hindúes. Va con muchas de las preparaciones saladas. Es mas, haciendo la corrección del presente, he decidido hacer una pausa en el tema del picante. Aprendé a usarlo y a comerlo. Todo en la vida es cuestión de prueba y error. Los condimentos no matan ni lastiman. Si me decis que comiste una vez y amaneciste con un ente en la boca, de esos que se llaman astas, no es porque el picante te hizo mal, es porque el picante liberó de tu cuerpo una minima fracción de todas las toxinas que tenes en el organismo. No hay nada mas rico que usar un buen chile en un guiso, pica, si, pero de buena forma. El picante no solamente levanta el espíritu (y cosas que tu novio o novia te agradecerán) si no que también tiene una acción antiséptica, contiene una gran cantidad de vitamina C y de betacaroteno, regula la circulación de la sangre, fortalece el corazón, las arterias y los nervios, elimina dolores y absceso y es un excelente remedio contra el alcoholismo. Sí tenés que tener cuidado en su uso, como con cualquier otra cosa, ya que puede dar lugar a irritación del sistema digestivo y sobre todo de úlceras. Asi que, en su justa medida, empezá a usarlo, si le tenés miedo, aguanta y vamos usándolo juntos.
• Ajo: La tan bien conocida cabeza, siempre tiene que estar en la heladera. Va con casi casi todas las preparaciones saladas.
• Romero: Es muy aromático, viene seco y fresco. Se usa mayormente para todo tipo de carnes y salsas. Es fuerte, así que si está seco, en poca cantidad, ya que suele tapar el sabor de los demás.
• Pimienta: La básica, es la negra. Si te pinta, podes tener las cuatro variedades más conocidas, la negra, la blanca, la roja y la verde. Lo ideal, lejos, es comprarla en granos y ponerlas en un molinillo, es el coso ese que usan en la tele, que lo giran desde la parte superior y al hacer ruido deja caer un polvo…
• Comino: Viene molido o en semillas, y se usa para carnes y salsas a base de lácteos. Es el alfa de las empanadas.
• Cúrcuma: Es un condimento color cuasi anaranjado, que sirve para condimentar y dar ese color tan particular a los arroces y guisos. Es como la copia pirata del tan caro azafrán.
• Estragón: Ideal para carnes y salsas. Suele venir seco y fresco.
• Enebro: Es familiar del hinojo (ojo para los que me digan que es comida de conejo!), pero más suave, e ideal para las carnes y braseados. Viene seco y fresco, el fresco se usa también para las ensaladas.
• Laurel: Son hojas grandes, y viene fresco y seco, para carnes y salsas. Muy aromático. Infaltable para el tuco.
• Nuez moscada: Viene entera, un poco mas chica que una nuez común, y en polvo. Ideal comprar entera. Muchas ya vienen con el rayadorcito en el pack. No debe faltar en las salsas a base de lácteos, en los guisos y en ciertas carnes.
• Hinojo: Viene en semillas, que son las que salen de la planta que se usa en las ensaladas, y en otras preparaciones que ya haremos. Las semillas dan un aroma muy muy rico, y son ideales para las conservas y los escabeches.
• Anís: Si bien suele verse en preparaciones dulces, también se usan en saladas. Esta el común y el estrellado.
Entre las especias y hierbas aromáticas, también tenemos algunas que elegí como para arrancar, que si bien suelen venir secas, lo ideal es tenerlas frescas:
• Perejil
• Albahaca
• Alcaparras
• Cebollín
• Cebolla de verdeo
• Cebolla común
• Cilantro
• Menta
Estas hierbas no solo sirven para elaborar preparaciones, sino que se pueden comer directamente en una simple ensalada, cambiando todo el sabor y el aroma de la misma.
En cuanto a la pregunta del millón… porque no dijo curry si lo nombran en todos lados??? Ahhhh, porque el curry, no es un condimento por sí solo, el curry es una preparación de origen hindú, que fue occidentalizado por Inglaterra hace relativamente muy poco (poco más de un siglo, cuando en India, el curry tiene más de cuatro mil años). Consiste en la combinación de diferentes condimentos, por ende, hay tantas variedades de curris como de hindúes. Pueden ser dulces (no solo por el sabor de dulce en sí, sino por su suavidad) ligeros, picantes, muy muy picantes, de diferentes colores, frescos, secos, en pasta; en fin, muchas muchas variedades. Si, hasta que uno aprenda esto de condimentar, puede comprarse uno de esos frasquitos del que crea que más le puede gustar, para tener y experimentar.
En cuanto a cuales comprar? Te digo algo y tomalo para todo. USA SIEMPRE UNA BUENA CALIDAD, YA QUE ES LO QUE ESTAS METIENDO EN TU CUERPO. Por ende, echale mano a alguno importado que tanto no sale, y vas a ver que no te vas a arrepentir.
Hay mucho para decir sobre las especias.
Algunos consejos:
1. Ante secas o frescas, primero, las secas son más fuertes, las frescas más suaves y más ricas, precisamente por ser frescas. Si podes, tené las dos.
2. No compres gran cantidad. Solo un poco de cada cosa y guardalas en un lugar seco y lejos de la luz. Trata de que no le quede aire en su interior y estén siempre bien tapadas.
3. Las hierbas frescas, cuando las compras, las lavas bien, las secas, las envolvés en papel absorbente, y las metes en un envase plástico de esos herméticos y a la heladera. Te van a durar casi dos semanas.
4. Ante polvo y semilla, siempre mejor la semilla, ya que conserva mas su espíritu. Si no tenés mortero, que es lo que sirve para molerlas, o bien te la podes ingeniar con una tacita y la parte de atrás de una cuchara de madera, o compra en polvo. O, tené las dos.
5. Antes de usar una especia en semillas o polvo, siempre es bueno ponerlas unos segundos en una sartén de teflón al fuego para que sus aceites se activen y maximicen sus atributos.

Por último, y para cerrar este tip. No te debe faltar en tu cocina:
• Sal (NUNCA, PERO NUNCA DE NUNCA) Consejo, tené sal fina, sal gruesa, sal entrefina, y sal marina.
• Azúcar
• Cebollas
• Papas
• Arroz
• Fideos: tallarines y de guiso
• Legumbres, aunque sean unas lentejas. Cuanto más tengas en la alacena, mas va a durar tu vida.
• Harina común y leudante
• Leche
• Manteca
• Aceite común y de oliva
• Morrón
• Cebolla de verdeo
• Aceitunas
• Vinagre, de buena calidad. Si no, es lo mismo que usar alcohol etílico.
• Un puré de tomates (si son los de botella, buenos, mejor)
• Muchas verduras y frutas
• Mete en el chango y sin pensarlo, pescado. Fresco!! Después me preguntas como hacerlo.
• Algo de queso
• Algo de carne
• Lo nuevo para vos: Salsa de soja, de buena calidad.

Todo lo demás, es lo que vos quieras añadir, esto, lo básico. Básico básico eh! Es cuestión de que pasees dentro del super, lo que no sabes cómo se hace, lo compras si tenés ganas, y me preguntas o le preguntas al vendedor. Compra cosas siempre de buena calidad. Trata en lo posible de comprar productos frescos, recordá que estas metiendo en tu cuerpo la energía que necesitas para vivir. Si tuvieras una Ferrari, le pondrías nafta común? Entonces, porque a tu cuerpo, que es el único que tenés, le pones lo que le pones?
Animate, empezá a incursionar, empezá a aprovisionarte, de esa manera no te va a quedar otra que ponerte a cocinar. Vas a ver que es todo un nuevo mundo por descubrir y te lo vas a agradecer vos mismo.
Vamos che! Metele pata, y no te olvides que acá estoy para que me consultes.
Espero que hayas disfrutado y ya se viene más.
Gracias por estar y nos estamos leyendo.
Cariños.
Lean

PD: Una página para que te informes:
http://portalgastronomico.com/El_Rebost/Especias_y_Condimentos.htm

jueves, 6 de mayo de 2010

En honor a mi abuela Irma, aca sus tallarines caseros con pomarola de hongos

Creo que el primer gran recuerdo de una comida más que deseada, viene de mi abuela Irma.
De descendencia tana y española por parte de mi vieja, he, en cierta manera; ya que como lo dije, ni en mi casa ni en mi familia éramos de grandes y elaboradas comidas; aprendí a disfrutar de cosas que quizás otros chicos a esa edad, quizás no comerían, como mariscos crudos, caracoles de tierra, hongos en todas sus variedades, o cosas crudas. Sí debo decir, para tampoco hundir a mi madre, jajaja, que de ella heredé el gusto por lo nuevo y lo desconocido, metiéndome en la boca cosas que de por sí a la vista no eran del todo agradables. Hoy día, y los que gustan del comer, sabrán de que estoy hablando, uno va a un restaurant de esos con comidas regionales, y mayormente, le disfrazan a uno las cosas nuevas, con toda una ceremonia en el plato de colores, formas, texturas; que hacen que a la vista, lo que de encontrarnos en dicha región en la calle no lo harían, parezca delicioso. Por ejemplo, si te digo o te invito a comerte un plato de caracoles hechos en casa, ya de verlos, lo seguro que me digas, es; o bien, que estoy quemado de comer algo así de asqueroso, o gentilmente te quieras hacer el vegetariano (aunque seas un carnívoro en todos los aspectos). Pero, si se da que vamos a un restaurant francés, y pedimos un plato típico de allá, seguramente nos traerán en un plato hermoso, unos bocaditos muy bien dispuestos sobre una salsa de tomates que a la vista parece ser hecha pura y exclusivamente para vos, con unas hojitas verdes (que aunque no lo creas son solo de decoración y te tildarían de poco experimentado en alta cocina si te las comes) que de lo preciosas que son parecen hasta de plástico, y todo esto, en una carta de cuero con bordes de oro y bajo un nombre casi impronunciable, con un precio exorbitante; de seguro te lo comerías… y ahí te tengo, comiéndote esos bichos babosos que salen cuando llueve, que no quisiste comer en mi casa, y que de estar en Paris, verías como se los lastran en plena calle en un cucurucho de papel cual si fueran pochoclos. Por eso, así como decía mi tata, no solo “todo bicho que camina va a parar al asador”, sino, que como sabés que no te gustan, si no lo probas.
Este último era el gran lema de mi abuela Irma, y bajo ese lema, te hacia comer cualquier cosa. Pero recién ahí se nos permitía decir para la próxima, “no gracias Abu, paso”.
Era chico, debía tener 3 o 4 años, pero fue tan fuerte el sabor, que dicha vivencia gastronómica es el día de hoy que recuerdo. Y sumado a eso, todos las emociones que vivía esos eternos veranos que pasaba en Villa Gesell, en la casa de mi Tata, con mi mama, mi abuela, mis tías y mis primos. El escuchar las lecturas de mi abuelo, el ir con él hasta el muelle a pescar con caña y medio mundo, camarones, cornalitos, juntar almejas, berberechos, mejillones y caracoles de mar (de solo acordarme se me hace agua a la boca); ir al pinar a juntar mas caracoles; y lo mejor, era esperar los días posteriores a las lluvias de verano para recolectar hongos. Llegábamos a casa, y ahí ya nos esperaba mi abuela y mi vieja, y eran horas de limpieza de hongos, con mates y medias lunas de por medio, dejarlos listos para que se sequen, para después, disfrutar de la comilona y tener la provisión para todo el año. Hasta ahí todo muy lindo, pero dale a un nene de 3 o 4 años un plato de fideos con unas cosas negras retorcidas sobre los mismos, sin hablar de los cubos de tomates, que ya de por sí, crudos es algo, cocidos otra cosa. Pero, seguido del lloriqueo de no quiero, la tan esperada frase de la abuela, “como decís que no te gusta si no los probaste?”. Podrán decir que no es forma de tratar a un nieto, mas a esa edad, teniendo en cuenta que ellas, las abuelas están para darnos los caprichos; pero bueno, reconozcamos los orígenes y nos daremos cuenta, aquellos que comparten mi generación, que de mis 32 en adelante, la gran mayoría vinimos de familias, en ese sentido, bastantes dictatoriales…jajaja (vale aclarar, tema de comida). En fin, luego de dicha frase y la mirada perdida de mi tata, mas el apoyo de mi vieja, entro en mi boca ese bocado… que decir, bah, en realidad lo que mas arriba dije, ese recuerdo, ese placer, no se borró mas.
Por ende, y gracias a eso, acá les traigo la primera receta, que se, que al escribirla, me traerá una vez más, y como cada vez que los hago, el recuerdo de aquellos momentos vividos en Villa Gesell, y de ahí en más, todos los medios días de los jueves en la casa de mi Tata y de mi abuela, junto a mi hermana y mi mamá:

Tallarines caseros con pomarola de hongos(Para 4 personas)

Ingredientes:
Para los tallarines:
400 gr. de harina 0000
4 huevos frescos
4 cucharadas de aceite neutro
4 cucharaditas de sal

Nota: Vale destacar, que esta es la receta clásica para pastas de cualquier tipo, hay un montón de variedades que ya iremos viendo. Lo que si debés tener en cuenta, es que, para esta receta, hay una proporción que te va a ayudar para calcular según la cantidad de comensales. Por persona, son 100 gr. de harina, 1 huevo, 1 cucharada de aceite y 1 cucharita de sal. De ahí en más, según la cantidad de gente para la que cocines, será la cantidad que necesitarás para la preparación. Y no te asustes si ves que parecen pocos, ya que son más que llenadores y lo digo por experiencia.

Para la salsa:
4 tomates peritas frescos
1 cebolla mediana tirando a chica
1 cebolla de verdeo
½ morrón rojo
1 o 2 dientes de ajo
1 cucharadita de extracto de tomate (si no hay; o, podes comprar, que se la re aguanta en la heladera, o, no usarlo; yo recomiendo comprarlo)
Aceite de oliva c/n
100 gr. de hongos de pino secos (arrancá con esa cantidad, si te gustan, para la próxima agregá mas, como hago yo. Por otro lado, son de pino, PINO, no champiñones. Ojo, no es lo mismo, y los champiñones no van con este tipo de salsa de tomate. Si bien me dirás que los haces y creés que te quedan ricos, me alegro, pero no van. Haceme caso y cambia de tipo de hongos para este tipo de salsas)
Orégano fresco c/n
Romero fresco c/n
1 o 2 hojitas de laurel fresco
Sal y pimienta a gusto.

Nota: Respecto a las hierbas, quiero aclarar lo siguiente. Vas a ver que el 90% de las veces te voy a tirar que sean frescas, porque el sabor no solo es más suave, sino que le dan, realmente otro sabor. Eso no quiere decir que si o si tengan que ser frescas o que tengas que usar las que te planteo, capaz que no hay en el lugar donde estas, como hoy día me suele pasar a mi (vivo en la Patagonia y no siempre se encuentran) y tengas que usar las secas, o que las hayas probado y no te hayan gustado. En el caso de la primera opción, de que solo tengas secas, tené en cuenta que las secas son más fuertes, por ende, si no conoces el sabor, es preferible poner poco y no pasarte, ya que si pones poco podes corregirlo, si pones mucho ya no. Por otro lado, si no te gusta alguna de las que te planteo, puede ser porque la hayas comido en una preparación que no iba, o que te pasaste de sazón, o que realmente no te gusten. Entonces, según sea la opción, podes intentar probarla de vuelta en la preparacion correcta en poca cantidad, podes volver a hacer la preparación para darle una segunda oportunidad con un poco menos, o podes reemplazarla por algo que creas conveniente. Pero no le tengas miedo a las especias, usalas, la comida sin especias es como un helado de agua, de esos de palito; sí, es rico, todo bien, pero te estas perdiendo de todo lo demás… parte de mi propósito va a ser que no solo aprendas a usarlas, a reconocerlas, si no a que le tomes el gusto, y vas a ver que, por algo, está el dicho “no dejes de sazonar tu vida”.

Preparación:
Primero hacete tiempo, tené en cuenta que la masa necesita algo de reposo para que después no te acuerdes mal de mí en el momento de estirarla. Segundo, hacete lugar en la mesada o en la mesa y limpiala bien, es fundamental que cuando cocines estés libre de suciedad tanto vos como el lugar para que no te agarres algo, y te puedo asegurar que si te agarrás algún vicho no te va a gustar, te lo digo posta, en especial después de haber visto las fotos que tiene mi gran gran amiga Alejandra Gil, que es nutricionista, en su libro de ese tipo de enfermedades. Tercero, si estas con tu chica o tu chico, decile que se vaya a comprar un vino si es que no tienen, o una cerveza si es que no te gusta el vino; que deje de boludear en la computadora o en la tele, que te sirva a vos y a él, o viceversa, que ponga música y que aunque sea para mirar, se quede al lado tuyo, de esa manera, vas a ver como la comida sale más rica. Si estas solo o sola, hace lo mismo!! Jajaja. Es regla de oro, para que todo salga bien, que vos estés bien. Tus manos son la extensión de tu corazón, por ende, lo que sientas, es lo que vas a llevar a la comida. Y cuarto pero no menos importante, la comida necesita toda la atención, si bien somos personas que podemos hacer mil cosas a la vez, la comida es egoísta y quiere llevarse toda la atención, así que cuanta más atención pongas, no solo la vas a disfrutar más si no que mejor te va a salir y vas a ver que los ingredientes van a empezar a ponerse en contacto con vos y trasladarte en su magia todo lo que saben.
Hechos estos cuatro puntos, que se toman para TODAS LAS RECETAS Y PREPARACIONES COMO SI FUERAN LEY DE MURPHI; pone en un bowl la harina y la sal. Tenemos que tamizarla, esto es pasarla por un tamiz o un colador bien finito, de esos que sirven para la leche, no el de las pastas (ese es un escurridor), esto nos sirve para quitar cualquier tipo de grumo de la harina o de la sal y que quede bien homogéneo todo. Tamízalo directamente sobre la mesada haciendo como una montaña. Una vez tamizado, hace un hueco como un volcán, y dentro de dicho hueco, pone los huevos y el aceite (rompé los huevos lejos de donde estas preparando o en otro recipiente para evitar que los gérmenes de la cascara que son mas de los que te imaginas, lleguen a la preparación y no te pesques algo, vuelvo a recordar acerca de los bichos, si los vieras…). Ahora con las manos limpias y poniendo los dedos en forma de rastrillo, comenzá a integrar los ingredientes, rompiendo las yemas y mezclando en forma circular hasta que tengas todos los líquidos integrados en la mayoría de la harina. Al principio y a fin de no hacerte un enchastre, no te salgas del hoyo. Vas a ver que parecería que te queda seco o que te falta líquido, estate tranqui, que la proporción es la ideal. Cuando veas que ya no te quedo líquido, ahí es cuando con las dos manos y con fuerza, tenés que empezar a amasar haciendo presión sobre la masa contra la mesada, hasta que integres toda la harina y la masa te quede lisa y amarillenta. Un secreto, hace de cuenta que estas dándole un masaje a la masa, si la estiras mucho corres el riesgo de romper el gluten y te van a quedar medios duros, pero como todo, es cuestión de práctica. A mí me sirvió el tip de quedarme con el masaje. Una vez que tengas la masa, cubrila con un film y llevala como mínimo, una hora a la heladera.
Mientras está en la heladera, poné a hervir la pava. Una vez hervida, agarrá los hongos y ponelos en un recipiente profundo, pone ahí mismo, un saquito de té común y agregá el agua caliente hasta que los hongos estén todos cubiertos. Dejalos reposar a un costado hasta que los usemos.
Pasada la hora de reposo, (que como te decía al principio permite que la masa se estire más fácil), viene el momento de estirarlos. Si tenés la maquina, te envidio! Jajaja, si sos de los míos y tenés palo de amasar, buenísimo, si no, bienvenida una botella de cerveza bien limpia, que fue durante mucho tiempo, antes del palo, la gran amiga ante estos desafíos.
Corta la masa al medio como para que sea más fácil, esparcí sobre la mesada un poco de harina, pone la masa encima, y comenzá a estirarla de a poco, en forma pareja, usa harina para que la masa no se te pegue. Tratá de usar la menor cantidad posible cosa de que la masa no se seque, si podes, usa para estirarla semolín, que es un tipo de harina, que no será absorbida por la masa. De lo contrario, usa la misma harina pero recordá usar lo menos posible. Estirala bien bien fina, si vez que se te está haciendo muy larga, cortala a la mitad. Yo dejo que quede larga. Una vez que la estiraste, enrollala como un pionono, y con un cuchillo corta rodajitas del rollo del grosor que te guste. Yo más de 1 cm no, si es finito tarda menos en cocinar. Deshace el rollito y vas a ver como se te forman los tallarines! Dejalos sobre un repasador limpio tratando de que no se encimen y una vez que tenés toda la masa cortada, poné una olla bien grande con agua fresca al fuego para que hiervan. Ahora vamos a la salsa.
Pelá los tomates, la forma más fácil; hacele una cruz con un cuchillo en una de sus puntas, llevalos a agua hirviendo dos minutos de reloj e inmediatamente sumergilos en agua con hielo otros dos minutos más, de esa manera se pelan como bananas, y por dentro, no se cocinan. Cubeteá los tomates, podes o no sacarle las semillas, eso a tu elección. Reservalos. Corta la cebolla, la cebolla de verdeo y el morrón con cuadraditos bien chiquitos o como te gusten, resérvalos. Llevá un sartén al fuego, ni muy alto ni muy bajo, la temperatura del fuego es primordial en toda cocción, ya que corrés el riesgo de quemar las cosas y echar todo a perder. Por eso, estate siempre atento o atenta a como se comporta el fuego; si no tenés sartén, sería bueno que te compres una, para zafar, podes usar una ollita. Agregá una cantidad ni mucha ni mezquina de aceite de oliva, digamos algo así como dos cucharas soperas, cuando esté caliente, agrega las cebollas, las dos, la de verdeo y la otra, ni bien terminas de agregarlas, pela el ajo y machácalo, esto es para que después lo puedas sacar ya que no a todos les gusta. Un dato, no ponemos el ajo primero ya que se quemaría, y no es la idea para esta receta. Deja que las cebollas y el ajo comiencen a transparentarse, una vez así, agregá el morrón, deja que todo tome un poco de color sin que se queme, y una vez que tomó color, salpimentá a tu gusto. Si salpimentas antes, las cebollas y el morrón perderán líquidos, y no es lo que queremos, por eso, deja que primero tomen color, una vez que le pusiste la sal y la pimienta, agregá los hongos con unas dos cucharadas del té en el que estuvieron reposando para hidratarse. No hace falta que los cortes, si son muy grandes, o crees que así lo son, cortalos al medio. Mezclá y deja pasar un minuto, esto hará que tome todo buen sabor. Agregá la cucharadita del extracto, mezcla un poco, después de mezclar un poco, agregá el tomate cubeteado, volvé a mezclar, deja pasar un minuto, y echale una pizca de azúcar. (Si!!! Una pizca de azúcar, anda acostumbrándote a esto, que no le da como todos creen un sabor agridulce, sino que permite resaltar el sabor y, en especial para las salsas, hace que no te produzcan acidez). Mezclá bien. Dejá cocinar unos tres minutos y agrega una ramita de orégano, unas hojitas de romero (poco porque es fuerte) y el laurel. Dejala cocinar unos casi cinco minutos más, hasta que los tomates casi casi estén deshechos. Apagá el fuego, fijate, probando, si le falta más sal o pimienta. Rectifica la sazón (así se le dice). Mientras reposa la salsa, agrega una cucharada de sal gruesa al agua hirviendo y un poco de aceite, apenitas unas gotas, hecha los fideos, y cocinalos unos diez minutos, hasta que cuando los pruebes, estén al dente, quiere decir, que estén cocidos y no crudos en su interior. Tené en cuenta que los fideos caseros tienen más cuerpo que los comprados, ya que no tienen conservantes. Pasalos por escurridor y echalos en una asadera para servir, poneles un poco de aceite de oliva para que no se peguen (todo bien rápido para que no se enfríen), volcale encima la salsa, queso rallado a gusto, y a la mesa.
Como dije, no dejo de recordar a mi abuela amasando y estirando, el olor de la salsa, el olor profundo de los hongos, y el deseo de que llegue ese plato a la mesa, para ponerle un poco mas de queso y disfrutar hasta la última gotita de salsa con pan. Lo mejor, el ver la sonrisa de mi tata y de mi abuela, compartiendo junto con ellos ese momento. Y mi dicha, de estar ahí, y sentir que con algo tan simple como comer, uno puede hacer feliz a alguien.
Disfrutalos con quien más quieras, y espero que te gusten y por sobre todo, espero, no solo tus comentarios, el saber que los hiciste, si no que te espero en la próxima receta.
De corazón a corazón, buen provecho!
Lean

Hola gente! Hola Cocineros!

Bienvenidos!

Bueno, después de tanto tiempo de analizarlo, acá estoy. Creo que para cualquiera que en cierta manera huye de la informática, es un gran paso dado y toda, PERO TODA una nueva experiencia esto de escribir un blog. Más que nada, teniendo en cuenta, que ni en el FB que comparto con mi pareja escribo! Debo reconocer que las comunicaciones no son algo fácil para mí, sean tanto como mandar un mail o un simple mensaje de texto, hasta una llamada telefónica. Y como decía, el estar escribiendo ahora, en este mismo momento, por acá, lo veo como algo que aún no entiendo cómo es que está pasando. Creo, bah, en realidad soy consciente que lo que me mueve a hacerlo es el deseo de poder compartir con quienes así lo quieran, todo lo que se, y lo que me mueve el cocinar.

La idea del presente, es, como dije, no solo compartir recetas con ustedes, algunas sacadas de grandes cocineros y cocineras, otras propias, otras de amigos, otras de familia; compartir secretos, compartir vivencias, reuniones, anécdotas, y por sobre todas las cosas, el sentimiento que creo y vivencio, cada vez que cocino. Si tengo que hablar, o mejor dicho, escribir acerca de que me llevo a amar la cocina, muchos dirán, o pensaran, que el ver a mi mamá o a mi abuela el cocinar. Sin embargo, fue todo lo contrario! Ya que por razones de tiempo, eran pocas las veces que mi vieja me deleitaba con algo particular, mas allá de la típica milanesa o el churrasco del medio día.

Lo que me movió, fue un simple libro “Como agua para Chocolate”, que, para quienes no lo leyeron, invito a hacerlo. No considero que sea un libro de esos que uno dice wowww, cambio mi cabeza o marcó un antes y un después en mi vida, quizás sí, quizás no, para algunos, quizás hasta un tal vez, pero si debo decir, que inspiró mi curiosidad, generó la pregunta: realmente será así? Realmente, puedo transmitir todos mis sentimientos a través de la comida? Puedo llegar a enamorar, a generar pasión, alegría, tristeza a través de un simple plato?…

Esas fueron, y son las preguntas que cada vez que cocino, cada vez que disfruto elaborar algo para alguien o para los que quiero, para los que amo, están; y se vivencian, y se responden. Eso es lo que acá, junto con todo lo que conlleva este gran juego de la cocina, es lo que quiero compartir y, de alguna manera, enseñar.

Este primer posteo, (no se si se escribirá así, o quizás no, o quizás nada tenga que ver) es el comienzo de algo que, se que será una aventura más que nueva para mi, y espero que aquellos que así lo deseen, quieran transitarla junto conmigo.

Cariños.

Lean